domingo, 12 de julio de 2009

LAS PENDENCIERAS CONTRA LOS ESTRANGULADORES



TED ENGSTROM.

Hace años había un grupo de jóvenes brillantes en una universidad del Oeste Medio, que parecían tener un talento literario sorprendentemente creativo. Serían poetas, novelistas y ensayistas. Eran extraordinarios en su habilidad para utilizar de la mejor manera el idioma inglés. Estos prometedores jóvenes se reunían con regularidad para leer y criticar el trabajo mutuo. ¡Y vaya si lo criticaban!

Estos jóvenes no tenían piedad uno con el otro. Separaban la expresión literaria más pequeña en 100 pedazos. No tenían corazón, eran severos e incluso despiadados en su crítica; sin embargo, creían que ponían a la luz el mejor trabajo de cada uno. Sus sesiones se convirtieron en foros de crítica literaria, por lo que los miembros de este grupo exclusivo de apoyo se autonombraron "Los Estranguladores".

Para no quedarse atrás, las mujeres universitarias con talento literario decidieron formar un grupo de apoyo propio, comparable con el de "Los Estranguladores". Se llamaron "Las Pendencieras". Ellas también leían sus trabajos entre sí, aunque existía una diferencia significativa entre los dos grupos. La crítica de "Los Pendencieros" eras más moderada, más positiva, más estimulante. En realidad, en ocasiones no había crítica. Cada esfuerzo, incluso el menor intento, se elogiaba y alentaba.

Veinte años después, la oficina de ex alumnos de la universidad llevaba a cabo un estudio sobre las carreras de sus ex alumnos, cuando notaron que existía una gran diferencia en los logros literarios de "Los Estranguladores" y de "Las Pendencieras". Entre todos los jóvenes brillantes y talentosos de "Los Estranguladores", ninguno había tenido un logro literario significativo. Entre "Las Pendencieras", seis de sus miembros o más fueron escritoras exitosas y algunas obtuvieron una reputación nacional.

Tomado del libro: AMOR AL TRABAJO. Anécdotas y estrategias para fortalecer la dignidad y reanimar la vitalidad en el trabajo. Compiladores: Jack Canfield y Jacqueline Miller. Editorial McGraw-Hill. 1996.

Permiso de Copyright:

"...Siéntase por favor en libertad para duplicar las cosas que lo conmuevan más y compártalas con sus colegas, empleados y supervisores. Escribimos este libro porque deseábamos cambiar el centro de trabajo. Esperamos que comparta las anécdotas y las ideas que aquí presentamos con la mayor audiencia posible"

JACK CANFIELD Y JACQUELINE MILLER.

INTEGRIDAD Y AUTOESTIMA

NATHANIEL BRANDEN
Autor de The Six Pillars of Self-Esteem y The Psychology of Self-Esteem.



Para comprender por qué las faltas de integridad son nocivas para la autoestima, considere lo que ocasiona una falta de integridad. Si actúo en contra de un valor moral que tiene otra persona, pero no yo, puedo estar equivocado o no estarlo, mas no pueden culparme por haber traicionado mis convicciones. Sin embargo, si actúo contra lo que yo considero correcto, si mis acciones chocan con mis valores expresados, entonces, actúo contra mi juicio, traiciono mi mente. La hipocresía, por naturaleza propia, es autoinvalidante. Es la mente que se rechaza a sí misma. Una falta de integridad me debilita paulatinamente y contamina mi sentido de ser. Me daña como ningún reproche o rechazo externo puede dañarme.

Si sermoneo sobre honestidad a mis hijos y miento a mis amigos y vecinos; si me muestro recto e indignado cuando la gente no cumple con sus compromisos conmigo, pero descuido mis compromisos con los demás; si expreso preocupación por la calidad, pero con indiferencia vendo a mis clientes artículos de mala calidad; si vendo bonos que sé que están disminuyendo en valor, a un cliente que confía en mi honor; si finjo que me interesan las ideas de mis empleados, cuando mi mente ya tomó una decisión; si pido una retroalimentación honesta y castigo al empleado que no está de acuerdo conmigo; si pido sacrificios a otras personas, relacionados con el sueldo, basándome en los tiempos díficiles, y me otorgo una bonificación gigantesca, puedo evadir mi hipocresía, puedo presentar varias explicaciones racionales, pero el hecho permanece, ataco el respeto a mí mismo que ninguna razonalización puede atenuar.

Si estoy ubicado únicamente para incrementar mi autoestima, también estoy ubicado sólo para disminuirla.

Uno de los grandes autoengaños es decirse: "Sólo yo lo sabré". Sólo yo sabré que soy mentiroso; sólo yo sabré que no soy ético en mi trato con la gente confía en mí; sólo yo sabré que no tengo intención de cumplir mi promesa. La implicación es que mi juicio no es importante y que únicamente cuenta el juicio de otras personas. Sin embargo, cuando se trata de asuntos relacionados con la dignidad, tengo que temer más a mi propio juicio que al de cualquier otra persona. En la sala de la corte de mi mente, mi juicio es el único que cuenta. Mi ego, el "yo" en el centro de mi conciencia, es el juez de quien no hay escape. puedo evitar a las personas que conocen la humillante verdad acerca de mí, mas no puedo evitarme a mí mismo.

Tomado del libro: AMOR AL TRABAJO. Anécdotas y estrategias para fortalecer la dignidad y reanimar la vitalidad en el trabajo. Compiladores: Jack Canfield y Jacqueline Miller. Editorial McGraw-Hill. 1996.

Permiso de Copyright:

"...Siéntase por favor en libertad para duplicar las cosas que lo conmuevan más y compártalas con sus colegas, empleados y supervisores. Escribimos este libro porque deseábamos cambiar el centro de trabajo. Esperamos que comparta las anécdotas y las ideas que aquí presentamos con la mayor audiencia posible"

JACK CANFIELD Y JACQUELINE MILLER.

domingo, 28 de junio de 2009

EL PODER DE UN LISTÓN AZUL

HELICE BRIDGES.

Presidente de Helice Bridges Communications.
Directora de Difference Makers International.
Autora de Shaking Hands with Destiny y Up Is Better.



Las palabras tienen un gran poder y deben utilizarse con cuidado. Por ejemplo, aloha no debe considerarse sólo como un saludo turístico frívolo.
Significa también el corazón o el centro del universo y ha, el aliento de Dios, por lo que pronunciar esta palabra es apreciar la divinidad de otra persona.


NANA VEARY.

Kupuna hawaiana.




Denise, vicepresidenta senior de ventas y mercadotecnia de una compañía grande con base en California, estaba muy enfadada cuando se sentó juntó a mí. Su malhumor no era habitual. Solía admirar a esta mujer, con ingenio espontáneo y deseo de ver lo mejor en cada persona. Ella no solía enfadarse.

-Estoy muy enfadada- confesó Denise-. El guardia de seguridad que está en la puerta es el hombre más grosero que he conocido. Me pidió ver mi boleto del almuerzo antes de que pudiera entrar al salón. Como soy invitada del orador que pronunciará el discurso de apertura, no creí necesitar un boleto para el almuerzo para poder entrar al salón. Señalé mi gafete de la industria de la construcción para demostrar que tenía derecho a tomar parte de todas las actividades de la convención, pero me dijo que eso no era suficiente. En realidad, me gritó: "No hay boleto, señorita, no hay comida." Me calmé y le pregunté con cortesía dónde podía ir a conseguir un boleto para el almuerzo, pero no respondió. Incluso, extendió el brazo para impedir que entrara en el salón.

-Le pregunté su nombre y número de su placa y le dije que reportaría su rudeza a su supervisor. Él me dijo: "¡No voy a decirle nada!" Anoté el número de su placa y le dije que lo reportaría. Pasé a su lado y entré. No puedo creer lo enfadada que estoy. Por lo general, logro llevarme bien con casi todas las personas y trato de ser encantadora, pero este hombre es otra cosa. Esta ira me impresiona mucho. ¡Sé, Helice, que siempre nos enseñan a ver el bien en otros, pero esto tiene que ser la excepción!

Las personas que estaban sentadas en nuestra mesa estuvieron de acuerdo en que ese guardia de seguridad que pesaba 113 kilogramos era el señor Gestapo.

-Es bueno que le hayas dicho lo que sentías -comenté-. Supongo que antes que termine esta tarde, le harás un reconocimiento y le dirás lo que hizo para lograr un cambio significativo.

-Temía que dijeras eso -comentó Denise e hizo una mueca.

El orador que pronunció el discurso inaugural, John Martin, líder en la industria de la construcción, decidido a lograr un cambio trascendental, concluyó su discurso con la anécdota "Quién eres marca la diferencia" de Chicken Soup for the Soul. "El niño tocó el listón que acababa de darle su padre, sollozó y sollozó y luego dijo: 'Planeaba suicidarme mañana, papá, porque no creí que me amaras. Ahora no tengo que hacerlo'."

"Los que nos dedicamos a la industria de la construcción", continuó John, "no siempre mostramos suficiente compasión y empatía por la gente, personal y profesionalmente. Es tiempo de cambiar el futuro, de reconocer el valor en otras personas, de ser comunicadores compasivos y de lograr un cambio en las vidas de todos. Es importante permitir que nuestros colegas, amigos y familia sepan lo mucho que significan para nosotros. Me gustaría invitar a mi compañero de negocios para que suba al estrado y le dé las gracias por el cambio que logró en mi vida".

Cuando John terminó la Ceremonia del Listón Azul, los dos hombres se abrazaron. Me reconoció como el autor de la historia y me invitó a acercarme y a encabezar la audiencia de más de 250 líderes de la industria de la construcción en la Ceremonia del Listón Azul (1) "Quién eres marca la diferencia".

En unos minutos compartí con la audiencia cómo mostrar reconocimiento a la persona que estaba sentada junto a ellos. Cuando se volvieron uno hacia el otro con los Listones Azules, observé que sus rostros se iluminaban mientras las lágrimas, los apretones de manos y los abrazos proliferaban de manera espontánea en la habitación. Los hombres se daban palmadas mutuamente en la espalda diciendo: "Nunca pensé que pudiera hacer este reconocimiento". "No puedo creer que fulano me haya demostrado reconocimiento. No creí importarle de esa manera". "Esta ceremonia de reconocimiento es en verdad poderosa. ¡Debo hacer esto en todas partes!"

Me sorprendió agradablemente ver que alguien aceptaba incluso al guardia de seguridad. Su rostro se suavizó como el de un cachorro, cuando colocaron el Listón Azul sobre su corazón.

Con la curiosidad de conocer a ese hombre, me acerqué a él sonriendo y dije:

-Hola, me da gusto saber que recibió un Listón Azul. En verdad es un hombre que hace su trabajo con gusto. Debe ser un trabajo muy díficil.

-Tiene razón respecto a eso, señorita. Este lugar es un caos -respondió el guardia de seguridad con frustración-. Por lo general no trabajo aquí, pero incluso yo me doy cuenta de que es necesario que haya un sistema mejor. Lo único que me dijeron fue que me asegurara de que nadie entrara sin boleto.

-Me guste o no, tengo que aceptar trabajo extra en este momento -continuó él-. El mes pasado, un conductor borracho mató a mi esposa. Ahora soy padre único y es un tiempo muy díficil para mí y para mi hijo. Durante el día, soy valuador y, por la noche, soy guardia de seguridad para Mighty Ducks. Apenas si tengo tiempo para estar con mi hijo. Su historia me conmovió profundamente y me hizo recordar que necesito permitir que mi hijo sepa que lo amo y lo mucho que significa para mí.

-A propósito -dijo con entusiasmo- obtuve uno de esos Listones Azules en un festejo elegante hace ocho años. En verdad me importó. Todavía tengo ese listón sobre mi espejo. Lo miró todos los días y me recuerda que soy alguien. ¡Le importaría autografiar mi ejemplar de Chicken Soup for the Soul?

Mi corazón se derritió mientras escuché a ese hombre gigante revelar sus sentimientos más profundos.

-Será un honor autografiarle un libro -dije con ternura. Lo miré a la cara y escribí en el libro: "Querido Larry, eres un padre amable y amoroso. Gracias por la diferencia que logras hacer".

Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando le mostré lo que había escrito. Como si nos conociéramos de toda la vida, nos dimos un abrazo acogedor y duradero.

Cuando me alejé, hice contacto visual con Denise, que se dirigió directamente hacia Larry, con un Listón Azul en la mano.

Denise era de nuevo una persona encantadora. Sin dudarlo, se dirigió directamente a Larry. observé que hablaba con él y que colocaba un segundo Listón Azul sobre el que acababa de darle alguien más.

Más tarde, Denise y yo salimos de la sala de convenciones tomadas del brazo.

-No puedo creer lo que acaba de suceder -reflexionó ella-. Estaba muy equivocada respecto a ese hombre. Le dije lo mucho que apreciaba el trabajo díficil que tenía. Comentó que su esposa acaba de morir. Lamentó haber sido tan grosero conmigo.

-Me impresioné y me conmoví hasta las lágrimas. Lo único que se me ocurrió hacer fue pedirle un abrazo. Eso fue lo que hicimos.

-Cuando me dijiste que demostrara reconocimiento al señor Gestapo con un Listón Azul antes que terminara el día, ni siquiera pude imaginar que eso sucedería. Creo que empiezo a entender -dijo Denise como para sí misma-. De ahora en adelante, pensaré dos veces antes de tomar decisiones apresuradas respecto a alguien. En cambio, recordaré siempre que todos son importantes.



Permite que todo lo que hagas sea hecho como si fuera importante.

WILLIAM JAMES.


Tomado del libro: AMOR AL TRABAJO. Anécdotas y estrategias para fortalecer la dignidad y reanimar la vitalidad en el trabajo. Compiladores: Jack Canfield y Jacqueline Miller. Editorial McGraw-Hill. 1996.

Permiso de Copyright:

"...Siéntase por favor en libertad para duplicar las cosas que lo conmuevan más y compártalas con sus colegas, empleados y supervisores. Escribimos este libro porque deseábamos cambiar el centro de trabajo. Esperamos que comparta las anécdotas y las ideas que aquí presentamos con la mayor audiencia posible"

JACK CANFIELD Y JACQUELINE MILLER.

sábado, 27 de junio de 2009

LA PREGUNTA

BOB MOORE.

Autor de You Can Be President (or Anything Else)



Mántente alejado de la gente que trata de menospreciar tus ambiciones.
La gente pequeña siempre hace eso, pero la que en verdad es grande, te hace sentir que tú también puedes llegar a ser grande.


MARK TWAIN.



Hace varios años me invitaron a escuchar a una importante oradora que hablaría ante los estudiantes de un pequeño colegio en Carolina del Sur. El día señalado entré en el auditorio y lo encontré atestado de estudiantes entusiasmados por la oportunidad de escuchar hablar a una persona de su categoría.

Después que el gobernador del estado hizo la presentación, la oradora se acercó al micrófono, miró a la audiencia de izquierda a derecha y empezó con las siguientes palabras:

- Cuando nací, mi madre estaba sorda y no podía hablar. No sé quién es o fue su padre. El primer trabajo que tuve fue en un campo de algodón -después de añadir lo anterior, una hermosa sonrisa brilló en su rostro al añadir-: Hoy estoy ante ustedes como la Tesorera de los Estados Unidos de América. Mi nombre es Azie Taylor Morton.

La audiencia quedó embelesada. Ella continuó:

- Nada tiene que permanecer como está, si una persona no desea que sea así. No es suerte, no son las circunstancias y no es nacer de cierta forma lo que hace que el futuro de una persona sea lo que llega a ser -repitió con voz suave-: Nada tiene que permanecer como está, si una persona no desea que sea así.

- Lo único que tiene que hacer una persona -dijo con voz firme-, para cambiar una situación que causa infelicidad y falta de satisfacción, es responder la pregunta: "¿Cómo deseo que sea esta situación?" Entonces, la persona debe dedicarse por completo a acciones personales que la lleven allí.

- Estoy consciente de esto -tal vez piense.

Comprendo. Sin embargo, acaso no es sorprendente, cuando se presenta la falta de satisfacción en el trabajo o la infelicidad, que pocas personas se hagan la pregunta: "¿Cómo deseo que sea y qué acciones personales me llevarán allí?"





Lo que necesitamos son más personas que se especialicen en lo imposible.

Theodore Roethke.


Tomado del libro: AMOR AL TRABAJO. Anécdotas y estrategias para fortalecer la dignidad y reanimar la vitalidad en el trabajo. Compiladores: Jack Canfield y Jacqueline Miller. Editorial McGraw-Hill. 1996.

Permiso de Copyright:

"...Siéntase por favor en libertad para duplicar las cosas que lo conmuevan más y compártalas con sus colegas, empleados y supervisores. Escribimos este libro porque deseábamos cambiar el centro de trabajo. Esperamos que comparta las anécdotas y las ideas que aquí presentamos con la mayor audiencia posible"

JACK CANFIELD Y JACQUELINE MILLER.

sábado, 20 de junio de 2009

TRES PUNTOS SIMPLES



"El grupo no prosperará si el líder se apodera del crédito por el buen trabajo desempeñado".

LAO-TZU


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Llegó de nuevo la temporada de fútbol y es casi seguro que cualquier apasionado de este deporte recuerde el nombre del finado Bear Bryant, el famoso entrenador de Alabama. Cuando alguien piensa en Bear Bryant, por su mente pasan buenos pensamientos. Todas las personas no sólo lo amaban, sino que también lo respetaban. Bryant sabía como sacar a flote lo mejor de sus jugadores.

Muchos de los jugadores profesionales de inmediato lo señalan como la persona que logró el cambio más importante en sus vidas. Bear Bryant tenía una filosofía simple que utilizaba para inspirar a sus jugadores. Es una filosofía que cualquier gerente debería probar.

No tiene que anotar esto, porque una vez que lo escuche, lo recordará. Son tres puntos sencillos:

1. Si algo resulta mal, es culpa mía.

2. Si algo resulta bien, nosotros lo hicimos.

3. Si algo resulta fabuloso, ustedes lo hicieron.


Es probable que una filosofía como ésta saque a la superficie lo mejor de una persona. Desarrolla el autoestima y hace que cualquier persona desee actuar lo mejor posible.

Debemos comprender que si las personas hacen algo mal, lo saben antes que usted, por lo que no tiene objeto llamarles la atención o recordárselos. No obstante, cuando hacen algo bien, desean ser reconocidas y recibir una palmada en la espalda. El reconocimiento hace que sigan adelante y lleven a cabo cosas mejores. Brandeis dijo en una ocasión: "Hay un destello de idealismo dentro de cada individuo, que puede convertirse en flama y lograr resultados extraordinarios".

Las tres reglas simples del liderazgo de Bear Bryant darán resultado para cualquier persona. Son tan simples y, sin embargo, muy efectivas. ¡Pruébelas!

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Les diré lo que hace que un entrenador sea magnífico. Un buen entrenador tiene el don de lograr que los jugadores de pelota piensen que son mejores de lo que ellos creen que son. Los obliga a tener una buena opinión de sí mismos. Les deja saber que cree en ellos. Los obliga a dar más de sí mismos. Una vez que saben que tan buenos son en realidad, nunca se conformarán si no juegan lo mejor posible.

Reggie Jackson.


Tomado del libro: AMOR AL TRABAJO. Anécdotas y estrategias para fortalecer la dignidad y reanimar la vitalidad en el trabajo. Compiladores: Jack Canfield y Jacqueline Miller. Editorial McGraw-Hill. 1996.

Permiso de Copyright:

"...Siéntase por favor en libertad para duplicar las cosas que lo conmuevan más y compártalas con sus colegas, empleados y supervisores. Escribimos este libro porque deseábamos cambiar el centro de trabajo. Esperamos que comparta las anécdotas y las ideas que aquí presentamos con la mayor audiencia posible"

JACK CANFIELD Y JACQUELINE MILLER.